Dar a luz antes de los 35 es muy aconsejable
La premisa de los médicos es clara: cuanto antes, mejor. No obstante, son conscientes de que la sociedad actual obliga a muchas mujeres a posponer sus deseos de ser madres. Eso sí, como aconsejan, “lo ideal” es no pasar por el paritorio una vez cumplidos los 35 años, ya que a más edad más posibilidad de tener complicaciones.
En este sentido, el director de la unidad de reproducción asistida del centro Gutenberg, Manuel Martínez Moya, recuerda que tener un hijo implica una sobrecarga para el cuerpo. Y que cuanto más joven sea la persona, el organismo tolera mejor ese esfuerzo. “A partir de una edad, aumentan tanto los problemas de la mujer para quedarse embarazada como los peligros para el bebé”, plantea este experto.
El jefe de la unidad de reproducción humana del Materno Infantil, Alberto Reche, insiste al respecto en que cuanto mayor sea la parturienta, más riesgos tiene de sufrir hipertensión, diabetes gestacional, anomalías en el útero o de tener que someterse a una cesárea. Por su parte, el bebé tiene más probabilidades de nacer prematuro y padecer un retraso en el crecimiento.
Los expertos consultados afirman que en los últimos años aprecian un importante desplazamiento en la edad del primer embarazo. “Desde que la mujer se ha incorporado al mundo laboral, no se queda embarazada tan pronto. Además, el mejor conocimiento de los medios anticonceptivos evita que haya sorpresas. Ahora estamos en la frontera de los 30 años”, aseveran. Y eso en el mejor de los casos. “Hoy mismo he asistido un parto de una mujer de 48 años y en una ocasión atendí una cesárea de una de 52″, revela Alberto Reche.
A su juicio, la edad máxima para afrontar la maternidad depende de la realidad biológica de cada paciente, aunque advierte de que con los años se reduce la tasa de éxito al descender la reserva ovárica de la mujer, lo que le resta posibilidades de convertirse en madre de forma natural.
Sobre el protocolo seguido con las parturientas mayores, los facultativos explican que simplemente deben hacerse un chequeo previo al embarazo y aumentar el número de visitas al ginecólogo, para prevenir. A esas edades también se refuerzan las pruebas para descartar anomalías en el feto.
Las desventajas de concebir un hijo ya maduro no se quedan en el paritorio. Así, pediatras y psicólogos subrayan que los padres tardíos tienen que hacer un esfuerzo extra por educar a hijos adolescentes cuando ellos estén rondando la jubilación y les separen cuatro generaciones. Por su parte, los nacidos de madres muy mayores se ven obligados a asumir responsabilidades en el cuidado de sus progenitores a una edad impropia. Jóvenes que en el momento de estudiar deberán preocuparse por atender a unos padres ancianos.
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