La cirugía para obesos cura la diabetes tipo 2
El Hospital Clínico de Málaga ha descubierto que la cirugía para la obesidad mórbida puede curar la diabetes tipo 2, que suele aparecer a partir de los 40 años y está ligada a los problemas de sobrepeso y a la falta de ejercicio físico. El hallazgo lo ha conseguido el equipo de científicos que lidera el jefe de endocrinología y nutrición del centro hospitalario, Francisco Tinahones, que durante dos años ha estudiado la evolución de los enfermos operados. Los resultados de la investigación han sido sorprendentes, ya que la mitad de los pacientes superó la patología a los tres meses, mientras que el resto mejoró de forma considerable y ha reducido el tratamiento.
Tinahones ha plasmado este descubrimiento en un artículo publicado el pasado octubre en la revista estadounidense “Diabetes Care”, la más prestigiosa e importante en esta materia del mundo. En su exposición, el especialista constata el efecto metabólico de la cirugía que se aplica a las personas con obesidad mórbida. “El descenso del peso y otras variables, como la mejora de los parámetros inflamatorios, modifica el perfil metabólico de estos pacientes”, explica Tinahones. La diabetes tipo 2 afecta al 12 por ciento de la población y la incidencia es mayor conforme aumenta la edad. Con respecto a la obesidad mórbida, se estima que entre el uno y dos por ciento del conjunto de la sociedad tiene un índice de masa corporal superior a 40. Esto significa que una persona que mide 1,7 metros pesa unos 115 kilos.
En la actualidad, el hospital opera a las personas con este índice de masa corporal, pero con las expectativas que ha generado la cirugía de obesidad en el campo de la diabetes, los expertos de todo mundo están valorando la posibilidad de ampliar el cupo de pacientes que puedan operarse. “En el último consenso internacional se empezó a hablar de rebajar a 30 el índice de masa corporal a partir del cual se pueda intervenir”, afirma el endocrino.
En los dos últimos años el Clínico ha operado a 73 pacientes y la media es de un proceso quirúrgico cada semana. La intervención es mixta, ya que se actúa en el estómago para reducir su tamaño, y en el intestino delgado con el fin de modificar la capacidad de absorción de los alimentos.
El paciente comienza a experimentar los efectos con sólo perder 10 kilos. La razón es que en la diabetes tipo 2, en la que existe una resistencia a la insulina, influyen otros factores como el estrés oxidativo, que es un mediador en la arterioesclerosis. Tras la operación se producen unos cambio bioquímicos, como la reducción de los parámetros inflamatorios, con lo cual mejora la tensión arterial. Así, los cambios metabólicos hacen que el organismo repare la producción de insulina.
El equipo de Tinahones aspira a dar un paso más en este descubrimiento y está investigando los genes del tejido adiposo de los pacientes para poder predecir qué grupo va a mejorar con toda seguridad con la cirugía metabólica. Si se logra determinar el perfil genético proclive a subsanar la enfermedad, se podrá explicar por qué existen enfermos que mejoran, pero no curan la diabetes, y otros sí. “Ese hallazgo sería ideal teniendo en cuenta las limitaciones de la cirugía y nos permitiría seleccionar de antemano los pacientes que se van a beneficiar de esta importante actuación”, manifiesta.
Para fundamentar la relación entre cirugía y diabetes, el grupo de Tinahones estudio con parámetros bioquímicos el tejido graso de los enfermos antes de la intervención y después tomó una muestra de sangre para comparar y analizar la evolución, siempre mediante consentimiento informado. El equipo de investigación del Clínico desarrolla un total de 15 proyectos sobre metabolismo y nutrición.







