Tipo 1, un equipo con diabéticos para el Tour de 2012
Phil Southerland y Joe Eldrige tuvieron vidas muy diferentes hasta que el destino les unió en una prueba ciclista cuando iban a la Universidad en los Estados Unidos. Hasta entones sólo tenían dos cosas en común: su amor a la bicicleta y la diabetes que padecían.
A Southerland le diagnosticaron diabetes tipo 1 a los siete meses de nacer. A pesar de esa enfermedad, poseía un talento natural para el deporte. Practicó fútbol y béisbol mientras estudiaba en la Universidad de Georgia.
Allí conoció a Eldrige, al que también diagnosticaron diabetes tipo 1 a los 10 años. Jugó al fútbol americano antes de enamorarse del ciclismo en la Universidad de Autum. Decidieron decir al mundo que con diabetes tipo 1 se puede competir. Desde 2004 dirigen un equipo ciclista en el que hay actualmente cuatro diabéticos tipo 1. Su objetivo es poder correr el Tour de Francia en 2012.
Han ido creciendo y en la actualidad gestionan un equipo profesional masculino con quince corredores, de los que cuatro, Fabio Calabria (Australia), Joe Eldrige (EE.UU), Phil Southerland (EE.UU) y Willem Van den Eynde, sufren diabetes tipo 1.
En el equipo femenino, con nueve ciclistas, Monique Hanley (Australia) y Morgan Patton (EE.UU) tienen el mismo tipo de diabetes. Cuentan con una formación más veterana que se llama Tipo 2 -por la diabetes que padecen- y un equipo de triatlón. En total, más de 50 personas componen ese proyecto en todos sus apartados.
Inyectarse insulina, llevar una dieta equilibrada, hacer ejercicio y controlar los niveles de azúcar en la sangre varias veces al día es un seguimiento habitual en las personas que padecen diabetes.
Joe Eldrige dice que padecer esa enfermedad puede presentar sus ventajas: “Sé cómo funciona mi cuerpo en cada momento, lo que supone la comida, lo que está haciendo la insulina. Veinticuatro horas al día y 365 días al año. La diabetes nunca te da descanso. Lo más grave es una caída repentina de azúcar en la sangre. Si no se controla a tiempo, puede resultar fatal para una persona”.
Han encontrado mucho apoyo para financiar el equipo en firmas que comercializan productos para combatir la diabetes o hacerla más llevadera. De ahí sacan los 3,5 millones que tienen de presupuesto. Les financian, por ejemplo, insulina de acción rápida Apidra y Lantus, así como el sistema de administración de insulina OmniPod. Con esa publicidad pueden llegar a su base de clientes y transmitir un mensaje.
“Queremos mostrar a la gente con diabetes que pueden lograr sus sueños, ya sea en una carrera de bicicletas o en un triatlón, o simplemente andando en bicicleta”, asegura Southerland.
Para los dos promotores del proyecto, competir en carreras de máximo nivel supone un gran sacrificio. Han iniciado un severo control antidopaje por medio de Paul Scott, que tiene patentado un sistema tan válido, según él, como el pasaporte biológico. Eso sí, con menos coste económico.
El año pasado, el equipo ganó una prueba corporativa a través de Estados Unidos, 3.052 millas, en un grupo formado por ocho personas. Desde que han nacido no han hecho más que crecer.
Tweet





